Me formé en el mundo de las matemáticas, la ingeniería y la administración de empresas. Logré formar mi propia empresa con gente a mi cargo, una experiencia enriquecedora que hoy contribuye enormemente al servicio de mis terapias.
Pareciera ser que el mundo de los negocios no tiene relación con la psicología, sin embargo, me atrevo a asegurar que el mundo de la inteligencia emocional se relaciona con todo lo que respecta a un ser humano. Estudiar una segunda carrera, siendo madre y esposa, fue un gran desafío.
En estos 12 años dedicada por completo a la psicología clínica, he tenido la posibilidad de especializarme y profundizar en pacientes crónicos, principalmente en diabetes. Fui parte de una unidad de diabetes pionera en Chile en el Hospital Regional de Antofagasta. Hoy comprendo que la emoción que se desprende de la enfermedad es la pieza crucial para toda recuperación.